Domingo día 14 de febrero de 2021
va a ser un día para conciliar posiciones. Tres acontecimientos fundamentales
coinciden en un periodo de veinticuatro horas escasas. Por una parte, las
elecciones catalanas; por otra, domingo de carnaval y, por último y sí por eso
menos importante, el día de san Valentín.
¿Qué hacemos con esto? Hace un
año de la última vez que salí de fiesta y se puede entender que no fue para
celebrar san Valentín. Siendo más precisa, nunca he celebrado San Valentín en
pareja. Se supone que hoy es san solterín, pero tampoco le veo la gracia del
todo. El amor se merece una fiesta, pero el amor ya es una fiesta. Amor no es
comprar un ramo de rosas un día al año, gastarte un dinero que no tienes para
decirle a esa persona lo mucho que la quieres. Amor es ser y estar, los
pequeños momentos y las grandes sonrisas.
Últimamente pienso mucho en el
amor. En el amor que yo tengo que yo doy y que me dan, en cómo se aprende a
querer mucho y bien y en el amor de las películas enlatado para el consumidor.
Este año se está poniendo como referente del amor a Hugo de la Isla de las
tentaciones. Twitter dice que si no quieres una pareja como él estás mal de la
cabeza. Yo no dudo que sea buen chaval, pero lo que sí dudo es que sepa querer
de una manera sana. Hugo quiere a Lara cuando siente que la pierde, dice que le
encanta tener que reconquistarla porque cada vez que le viene en gana la deja.
Hugo dice que la quiere, que la ama, que la extraña y yo creo que ese amor a mí
no me sirve. Netflix lanzó una película que se llama Malcom y Marie. La
película transcurre en una madrugada y discuten de una manera brutal durante el
noventa por ciento ella. Se detestan y luego dicen que se quieren. No se
quieren, se necesitan. Lo dice el tráiler: No es una película de amor.
El amor es otra cosa. El amor
tiene que ser otra cosa.
Si no hubiera pandemia, hoy
saldría de fiesta con mis amigos y mañana iría a ver el desfile de carnaval y a
cenar con mi familia. Tenía disfraces pensados para este año. Como todo en este
último año las cosas no siempre salen como las planeas. Aun así, este tiempo me
ha enseñado que no podemos dejar de celebrar, pero que tenemos que buscar otras
formas de hacerlo. Mientras escribo esto estoy disfrazada con un pijama de
hipopótamo y mañana habrá cocido de carnaval y filloas. No es el carnaval que
me gustaría, pero cosas peores se han visto y es mejor que nada. Eso es mejor
que dejar pasar uno, dos o tres años esperando a que todo pase, ignorando que a
lo mejor pasas tú antes que las cosas que quieres hacer.
Eso es para mí el amor. Buscar la
manera de hacer que funcione, aunque sea difícil, entender que en este momento
somos un equipo y que podemos con todo lo que nos venga. El amor es no
conformarse y pensar que, aunque pasen uno, dos o tres años, te vas a querer
quedar y no importa que no sea el mejor año del mundo porque estáis
compartiendo un camino que nunca acaba. Hay baches y hay altos. Y estáis juntos
en el viaje y compartís un punto de destino.
El amor es otra cosa. Para cada
persona es algo diferente. Me gusta san Valentín. Me parece que si necesitas
una excusa para demostrar tu manera de querer es un buen sitio en el que
empezar. Yo celebro que sepan cual es mi flor favorita, los planes
improvisados, los paseos en el coche, las canciones, los pequeños momentos, las
grandes sonrisas y los grandes amores.
El amor ya es una fiesta.

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