Lunes 21 de septiembre de 2020
Buenas, pues se ve que ya soy
universitaria.
Hoy fue un día raro; como estaba
previsto la madre naturaleza me proveyó de los tranquilizantes necesarios para
dormir un par de horas antes de plantarme en la parada de autobús. ¿Por qué
todas las cosas importantes empiezan en paradas de autobús?
Pues eso, que tras mis buenas
seis horas de sueño ahí estaba yo, a las siete de la mañana dispuesta a
maquillarme para ir a la presentación de clase (posteriormente veremos la tremenda
inutilidad del acto, sobre todo con mascarilla). A las ocho menos cuarto salía
con puntualidad inglesa, y acompañada por mi hermano, de casa con las llaves en
una mano y la tarjeta de bus en la otra.
Marta fue la primera persona que
me encontré y dejémoslo en que reconocer a gente que no has visto en tu vida y
con mascarilla no es tarea sencilla. Raúl no tardó en llegar y pronto
estaríamos los tres subidos al autobús que, por cierto, no nos llevaría a
nuestro destino.
Porque sí, para empezar bien el
curso teníamos que perdernos. Por suerte, Dios además de una pésima orientación
también me dio un móvil con Google maps y llegamos los primeros a la mole de
cemento.
En consonancia con los adultos
interiores que todxs llevamos dentro, conforme llegaba más gente íbamos
haciendo el corro de la patata más grande. E interactuando con los que se
situaban a tu lado empecé a hablar con Nara. Twitter tiene una habilidad
envidiable para unir personas.
¿Remarcaría algo de la
presentación? Pues no mucho; simplemente que se les da muy bien vender y que
hay una señora a la que no le parece bien que los estudiantes califiquen como
baja la información recibida por la universidad (pequeña incongruencia si
tenemos en cuenta que estudio en la facultad de comunicación) Pero oye, la
señora dice que seguro que nosotros somos mucho más listos y la calificamos
mejor.
En otro orden de cosas, ¡¡ya
estrenamos el bar de al lado de la facultad!!
Por la tarde fui a casa de Raúl a
hacer un trabajito y después quedamos en la alameda viendo la vida pasar y
tomando algo. (Por favor apoyadme en esto, ¿A qué tomar una pizza a las siete
de la tarde es perfectamente normal?)
Más tarde se nos unieron Nara y
unos amigos de Marta y acabamos tomando algo en el Suso. Buenas tapas, buena conversación,
muchísimas risas y nuevos amigos.
Y para acabar el día veo el
estreno de HIT (serie de TVE súper recomendable) bien acomodada en el sofá y
con excelente compañía.
Días como este son los días para
recordar. Si esta es la vida universitaria, creo que me gusta mi nueva vida.
Porque ¿He dicho ya que soy oficialmente universitaria?
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