El universo no está de mi parte. ¿Menuda gran frase para reabrir el blog eh? A mi me han enseñado a ir con la verdad por delante y si algo he aprendido en estos tres meses es que tienes que "be realistic". Cualquier persona que no haya empezado un mínimo de tres diarios a lo largo de toda su vida y abandonado los tres antes de una semana no es de fíar, pero aquí vengo yo a intentarlo por quincuagésima vez.
Siendo honestos; no creo que a nadie en su sano juicio le interese mi patética vida, pero como el ser humano es muy ca**ón las desgracias de los demás hacen que las tuyas parezcan un poco menos importantes y, además, en España el cotilleo está a la orden del día (sino que se lo pregunten a los de telecinco) así que a lo mejor no es tan mala idea compartir un pedacito de mi vida en este amplio páramo fuera de toda ley conocido como el internet. Y, que narices!! Los millenials nos pasamos los días enseñando toda nuestra maravillosa existencia en instagram; yo como soy así un poco más alternativa me paso por aquí y así le saco el polvo al blog.
Y os preguntareis, que aunque no os lo preguntéis os lo voy a decir igual, esta pava que se cree que nos va a contar que no sepamos? Nada, queridos amigos. Yo ya os dije que iba con la verdad por bandera que es algo que en los tiempos actuales se está perdiendo un poco. Como decía una canción así un poco rara de las que escucho cuando me viene la bajona "no tengo nada que decir que no hayas oído" pero vivimos en un mundo dónde las relaciones sociales son tan superficiales que creo que todos nos sentimos un poco solos a veces. Y perdidos.
Me gusta estar sola pero no la soledad; son cosas diferentes aunque no lo parezcan. Cuando estamos en lo peor de nuestra montaña rusa emocional creo que pocas cosas ayudan más que saber que todos estamos un poco rotos por dentro. Internet no tiene todas las respuestas a nuestras preguntas y, aunque le pongas todos tus síntomas, el cáncer que te acaba de diagnosticar tu móvil no es muy fiable. Aún así; aún queda esperanza en internet si reunimos los ova**os de admitir que no siempre somos felices y que a veces no tenemos ni idea de lo que estamos haciendo. No es el fin del mundo; mira, empiezo yo: No sé que estoy haciendo, mi vida es un desastre y no sé como arreglarla porque precisamente mi problema es que no sé absolutamente nada. Por no saber, no sé ni que quiero y, aunque lo supiera, o bien no sabría como conseguirlo o no me atrevería a admitir que no tengo todo planeado. Mejor dicho; no me atrevería a admitir que me equivoqué y que a lo mejor lo que tenía planeado no es tan buena idea.
Soy así medio idealista, lo iréis descubriendo con el tiempo, y creo que las experiencias de los demás tienen un tremendo impacto en las nuestras propias y que podemos aprender un montón de todo lo que la gente tiene que contar. Ya he dicho que mis planes siempre salen mal, pero ojalá intercambiar historias y poder aprender y ayudarnos los unos a los otros.
Bienvenidos a mi club de los niños perdidos, un lugar seguro en el que sentirnos acompañados y entre todos ayudarnos a encontrar nuestro camino.
Ojalá este diario me dure más de una semana.

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