Esta semana ha sido un poco un ir y venir de arriba para abajo. Nunca he subido a una montaña rusa porque me dan pavor, pero estoy bastante segura de que se le asemeja. Y se supone que en esta situación de mareo constante y vértigo a la vida tengo que empezar a estudiar. Lo veo difícil.
Ayer compré el tochón de política (es un libro bastante ancho con textos relacionados con la creación del estado y su legitimación y otras cosas que aún no sé porque estoy procrastinando a mi manera) y cada vez que lo veo haciendo de pisapapeles en la mesa de mi escritorio me dan ganas de llorar.
Llevaba sin ir a clase más tiempo del que puedo calcular (ya soy una chica de sociales hecha y derecha) y ahora todo se me viene encima y, ¿Para que mentir? Se me está haciendo un poco bola.
No me acuerdo de cómo se trabajaba y prefiero hundirme en la autocompasión. Lo siento, pero estoy cansada y prefiero escribir.
Resulta dedicarle una hora a la razón por la que estoy estudiando periodismo, está mal visto. Procrastinar y otras cosas peligrosas.
Porque de ahí salen las mejores ideas.
Comentarios
Publicar un comentario