Como comenté en el post anterior
yo hice la selectividad en Santiago este año (el 2020, la sele de la pandemia).
Mencioné también, bastante de pasada, que había tomado la decisión de reclamar
algunas asignaturas y que para mí esa decisión había sido muy difícil. Pues
bien, yo (como muchas más) siempre que tengo que tomar una decisión importante le
pregunto a Google que debo hacer. Para mi desgracia, internet no tiene
respuestas para todo y no encontré nada, cero, caput que me ayudase a decidir
si vale o no la pena reclamar en selectividad; así que recurrí a la voz del
pueblo porque, aunque tampoco tienen respuestas para todo, te suelen decir lo
que quieres oír. Lo que me encontré fue bastante iluminador y vengo a
compartirlo por si le puede servir a alguien.
La tónica general fue el consenso
en que reclamar es lo correcto siempre que te lo plantees. Tanto mi profesor de
clases particulares (gracias Toño, te debo mi 10) como mi prima (no tengo nada
que añadir más allá de que la quiero y respeto) tuvieron a bien ilustrarme con
sus respectivas experiencias dónde su nota si subió más de dos puntos; el caso
de mi prima es bastante espectacular; le subieron de un dos a un ocho (quiero
pensar que esa es la excepción). Si bien es cierto que a mí lo que de verdad me
empujó a reclamar fue Toño porque no era su experiencia exclusivamente, sino la
misma experiencia repetida en miles de personas que pasaron por sus aulas.
Al final, los correctores son
humanos y yo tengo muy claro que hay dos tipos de personas; el que lleva veinte
exámenes corregidos y empieza a ser generoso de más y el que lleva veinte
exámenes corregidos y está harto de ver el mismo fallo una y otra vez. Las
personas nos cansamos por mucho que nos guste nuestro trabajo y los correctores
tienen en sus manos muchísimos exámenes que evaluar en muy poco tiempo. La
objetividad no es posible. Recordad, yo soy yo y mis circunstancias. Esto, sin
olvidar que ya per se hay profesores mucho más estrictos que otros ¿O vosotros
nunca tuvisteis un profesor en el colegio al que le hacíais los exámenes más
bonitos, con cada cosa en su sitio y cada punto bien colocado? Pues en sele
nunca sabes si es ese el que te está corrigiendo.
No sé si la tónica de este
artículo va a cambiar porque aún no sé mi nota de la revisión y si me la bajan
me volveré hater total; pero bueno, así tenéis opiniones contrastadas. Todo sea
por el bien de la información veraz.
¿Qué os recomiendo para tomar la decisión?
- Tener muy claro que nota de corte fue la del año pasado en la carrera que quieres y sólo reclamar si vas justo por abajo o muy sobrado por encima. Recordad siempre que la revisión puede bajarte la nota, aunque siempre se haga la media entre las cualificaciones. Imaginad la situación si con vuestra nota anterior hubierais entrado y al pedir revisión os quedáis fuera; menudo plof. Por otra parte; en el caso de que vayáis muy sobrados, tampoco tenéis nada que perder y así sabréis la verdad y oye, la satisfacción personal no te la quita nadie. Nota: Tened muy en cuenta que las notas de corte del 2020 son notas modificadas por la situación y tienden al alza ;)
- ¿Recuerdas como te sentiste al acabar el examen? Es posible que tengas el recuerdo tergiversado, así que te recomiendo que apuntes en un papel la nota esperada en el mismo momento de acabar el examen y así podrás recordar tus sensaciones. Confía en tu instinto, si creías que ibas a tener un diez y has acabado con un cinco algo falla.
- Revisa los criterios de corrección e intenta hacer una media aproximada, corrige como el profe duro. Esto debes hacerlo tan pronto salgan las plantillas de los exámenes corregidos para que aún tengas frescas tus respuestas.
- Tened cuidado al reclamar asignaturas con correcciones muy subjetivas (filosofía, historia…), porque la nota que os pondría vuestro profesor de instituto no es la nota que os va a poner un desconocido.
*
Actualización: Es el día
siguiente. No reclaméis. Es broma, pero no mucho. Mis reclamaciones me bajaron
la nota, yupiii. Si bien es cierto que me la bajaron menos de media décima, algo
es algo. Pese a todo reconozco que no me arrepiento; yo quería la verdad y la
verdad me ha explotado en la cara. Por favor, no os olvidéis del consejo número
1; pese a mi reclamación sigo teniendo uno de los mejores expedientes de mi
comunidad (ayer fue también el acto de reconocimiento) y os digo esto porque si
hubiese tenido un punto menos es muy posible que esa reclamación me hubiese
dejado fuera de mi carrera. La gente que se queda en el camino es por
centésimas de puntuación. Tened mucho cuidado porque no queremos perder a
futuros grandes profesionales y sobre todo sed muy honestos con vosotros mismos.
En conclusión; si vais a reclamar
tened muy claro por qué lo hacéis, confiad en vuestras capacidades y nunca
olvidéis que un número no os define y que hay muchos caminos diferentes para
llegar a un mismo sitio. Por cierto, las estadísticas están de vuestra parte
(aunque no de la mía) porque en general suelen subir las notas.
Se despide, Nuray reportera

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