La experiencia en visión global
fue bastante entretenida; al acabar los exámenes fuimos de compras y el día
anterior estábamos tan cansados que en lugar de estudiar nos preparamos una
cenita romántica los tres viendo la puesta de sol. Creo que no lo cambiaría por
nada porque las desgracias acompañadas son menos desgracias.
El jueves vino mi mejor amiga y a
las nueve, con una hora de retraso, me entró un correo en mi ordenador con mis
cualificaciones; la nota que determinaría mi futuro. En mi caso hubo altos y
bajos y, aunque la decisión me costó muchísimo, decidí reclamar Historia de
España y Filosofía. Fue una decisión muy dura porque en estos momentos tengo
prácticamente asegurada la plaza en mi carrera y por el orgullo personal de
saber que tengo más nota de la que me calificaron me estoy arriesgando a bajar
la media global. Así somos. Inconformistas.
Para mí, los estudios son mi
mayor fuente de satisfacción personal y me hace muy feliz decir que voy a
participar en un acto de reconocimiento a los mejores expedientes. Sé lo duro
que he trabajado para conseguir esto, sé también que en muchos aspectos los
estudiantes hemos sido beneficiados con la inflación de notas debido a la
pandemia; pero es obvio que también nos ha afectado negativamente y al final
del día “yo soy yo y mis circunstancias” y cada uno de nosotros ha aprovechado
sus circunstancias lo mejor que ha podido o sabido.
¿Y ahora qué? Pues a esperar la nota de la revisión. Ya
comenté con anterioridad que este año había sido muy confuso porque de repente
había cambiado mi ruta de vida y ya no quería estudiar matemáticas. Tengo un 10
en el examen de mates de selectividad y esto me tranquiliza infinitamente
porque; incluso con esa notaza, tengo claro que eso no es para mí y que ya no
me hace feliz.
Sólo para iros informando; lo más probable es que en un par
de meses escriba sobre cómo es vivir en Santiago y estudiar periodismo. Pero
eso es otra historia y será contada en su momento, no adelantemos
acontecimientos.
Siento que todas las personas a mi alrededor están dando
pasitos de bebé para alcanzar sus objetivos y si las desgracias compartidas son
menos desgracias, las alegrías compartidas son más alegres.
Lo que se viene es muy grande y si me estás leyendo que
sepas que al compartirlo contigo se cumple otra parte de mis sueños.
A veces no sólo es suficiente con trabajo duro; pero sin él nunca conseguirás nada. Lucha fuerte, sueña fuerte, que la suerte se ponga de tu parte y que puedas compartirlo con personas especiales.

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