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SOBRE ABAU Y LA VIDA

Hace menos de una semana que nos dieron las notas de la selectividad/ABAU/EVAU o cómo sea que lo llames en tu rinconcito de España. Esto, para quién no los sepa, son una serie de exámenes que se concentran en tres días y determinan la universidad en la que podrás estudiar. Yo hice la selectividad el siete, el ocho y el nueve de julio en Santiago de Compostela. Me quedé en un piso con mi hermano, que vive allí por motivos laborales, y dos de mis mejores amigos. Pese a todo, no diría que fue una mala experiencia; aunque el día antes de empezar los exámenes me dio tal ataque de pánico que no pude más que abrazarme y llorar.

Toda la experiencia ABAU se vio muy afectada debido al main topyc de este año: EL CORONAVIRUS. En general hubo más seguridad, ratios de aula menores y algunas cuestiones más que aseguraban cierta protección contra el virus en un acontecimiento que reunió alrededor de 15.000 jóvenes.

La experiencia en visión global fue bastante entretenida; al acabar los exámenes fuimos de compras y el día anterior estábamos tan cansados que en lugar de estudiar nos preparamos una cenita romántica los tres viendo la puesta de sol. Creo que no lo cambiaría por nada porque las desgracias acompañadas son menos desgracias.

El jueves vino mi mejor amiga y a las nueve, con una hora de retraso, me entró un correo en mi ordenador con mis cualificaciones; la nota que determinaría mi futuro. En mi caso hubo altos y bajos y, aunque la decisión me costó muchísimo, decidí reclamar Historia de España y Filosofía. Fue una decisión muy dura porque en estos momentos tengo prácticamente asegurada la plaza en mi carrera y por el orgullo personal de saber que tengo más nota de la que me calificaron me estoy arriesgando a bajar la media global. Así somos. Inconformistas.

Para mí, los estudios son mi mayor fuente de satisfacción personal y me hace muy feliz decir que voy a participar en un acto de reconocimiento a los mejores expedientes. Sé lo duro que he trabajado para conseguir esto, sé también que en muchos aspectos los estudiantes hemos sido beneficiados con la inflación de notas debido a la pandemia; pero es obvio que también nos ha afectado negativamente y al final del día “yo soy yo y mis circunstancias” y cada uno de nosotros ha aprovechado sus circunstancias lo mejor que ha podido o sabido.

¿Y ahora qué? Pues a esperar la nota de la revisión. Ya comenté con anterioridad que este año había sido muy confuso porque de repente había cambiado mi ruta de vida y ya no quería estudiar matemáticas. Tengo un 10 en el examen de mates de selectividad y esto me tranquiliza infinitamente porque; incluso con esa notaza, tengo claro que eso no es para mí y que ya no me hace feliz.

Sólo para iros informando; lo más probable es que en un par de meses escriba sobre cómo es vivir en Santiago y estudiar periodismo. Pero eso es otra historia y será contada en su momento, no adelantemos acontecimientos.

Siento que todas las personas a mi alrededor están dando pasitos de bebé para alcanzar sus objetivos y si las desgracias compartidas son menos desgracias, las alegrías compartidas son más alegres.

Lo que se viene es muy grande y si me estás leyendo que sepas que al compartirlo contigo se cumple otra parte de mis sueños.

A veces no sólo es suficiente con trabajo duro; pero sin él nunca conseguirás nada. Lucha fuerte, sueña fuerte, que la suerte se ponga de tu parte y que puedas compartirlo con personas especiales.



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