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REAPRENDER (A QUERERTE BIEN)

Tengo que reaprender a quererte,a quererte de una forma más madura en la que nadie dependa de primeras personas plurales y yo no salga lastimada cada vez que mi móvil vibre con tu nombre.

¿Te imaginas un futuro? Yo no. Me imagino presentes alargados, quizás un año, quién sabe si dos; pero no mucho más. De hecho, mis predicciones suenan poco creíbles, demasiado optimistas y ligeramente ingenuas. Si siguiéramos esa fecha de caducidad alguno acabaría intoxicado.

Ya que seguimos jugando con flechas y lanzando indirectas a diana dame un minuto porque, de verdad, esto no puede salir bien. Quizás es que soy demasiado objetiva, y sé, y veo en ti la piedra a la que siempre volveré y por la cual acabaré tirada contra el suelo, romperé paredes de cemento, tropezaré mil veces en ti y acabaremos otra vez en el mismo punto de siempre.

Amores jóvenes; inmaduros, que no saben que cartas jugar o cómo moverse. Me creí más fuerte, pensé que yo tenía el control. Sabía que el corazón solo es un órgano y no produce amor ni nada similar, que todo está en el sistema nervioso y, en general, en el cerebro. Pensé que había aprendido a hacerle caso a mis instintos, a permanecer impasible ante tus labios. No había contado conque perro viejo nunca muere y no hay nada más viejo ni primitivo que lo que yo siento por ti.
Intento volver a aprender a quererte, aunque nunca dejé de hacerlo. Deberíamos hablar antes de actuar y sigo creyendo que ese es nuestro mayor defecto; cómo ves me sé la teoría, lástima que la práctica sea tu fuerte.

Mientras averiguo como quererte sin perderme y cómo estar preparada para cuando vuelvan los poemas de incierta despedida solo me queda una cosa por decir: Las recaídas siempre son mucho más profundas.

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