Es complicado crecer cuando empiezas a llorar sola en el baño del instituto y ni siquiera eres capaz de
explicar por qué, cuando alguien que quieres explota como fuegos artificiales
de inseguridades acumuladas y haces que se apoye sobre ti incluso cuando tú te
acabas de romper. Cómo puedes intentas hacer que escape y respire al ritmo de
un latido porque crecer está haciendo que nos ahoguemos en nuestras propias
pesadillas.
El barco se hunde y para cuando
el iceberg parece insuperable te pones la máscara de fuerte porque alguien
tienes que coser las heridas de aquellas personas que te importan. Ya no nos
quedan fuerzas para seguir luchando, así que regalamos las pocas que nos quedan
para que otros tengan la opción de no matar su infancia en la batalla; aun así,
nadie te asegura que mañana no necesites de las suyas.
Es complicado crecer cuando
escribir empieza a ser un juego de a ver quién tardas más en empañar sus gafas
favoritas, cuando ya no preguntas qué tal porque sabes la respuesta; ambas, la
de mentira y la de verdad.
No quiero seguir escondiéndome en
el baño para llorar ni que me avergüencen las mejillas rojas y los ojos
inflamados. Si tengo que aceptar que crecer es todo esto por lo menos espero
que entiendas que no quiero seguir fingiendo ser la fuerte porque siendo débil
puedo seguir dándote todo lo bueno que me queda; ser tu mano, tu hombro u
obligar a tus pulmones a que se acoplen con los míos en medio de un ataque de
ansiedad.
¿Cómo te explico yo ahora que no
quiero pintar bonito el mundo que te acabo de escribir? ¿Cómo te digo que me
doy miedo a mí misma cuando el espejo se vuelve más fuerte que la niña que
siempre quiso cambiar el mundo para bien? ¿Cómo hago que entiendas que vuelvo a
estar escribiendo esto escondida en la mentira de mi cara mientras un montón de
números me dicen que no soy lo suficientemente buena porque he dejado de ser la
mejor? ¿Cómo intento que veas que yo no sé quién me ha enseñado que solo vale
si es la perfección? ¿Cómo conseguir que intentes ver que si siempre fui la
lista, y ya no me queda ni eso, no me queda nada que me de las armas necesarias
para que mis demonios dejen de gritar el tiempo suficiente para poderme
escribir a mí misma que no importa y que me quiero?
Por cierto: Te quiero, no importa
lo que pase. Tampoco importa que el espejo diga lo contrario porque la que
habla no eres tú.Crecer es querer con el corazón
hecho pedazos. Algún día volveremos a querer bonito. Mientras tanto; gracias
por quererme incluso estando destrozados.

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