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LUCES DE NEÓN EN TU SONRISA

Mira niña, sonríe y que no sea para la foto; hazlo para que el mundo vea cuál es tu curva favorita. Hazlo para ti mientras aún te queden ganas de comerte el mundo a versos y nunca jamás dejes que nadie transforme tus labios en mentiras.

A veces hay que atreverse a tomarse la vida a broma y llegar al orgasmo de la risa antes de que el despertador nos arranque fuera de nuestro sueño favorito. Y por ese momento, instante, en el que la carcajada rompe la barrera del sonido y transforma tus pupilas en planetas, satélites o estrellas recorreré de nuevo la órbita de tu cuerpo para convertirme, si así me lo permites, en cómplice de todos tus delitos que a mí tú ya me has robado el corazón.

En los abismos en los que tu voz crea eco en mis oídos vuelvo a encontrarme en medio del laberinto de tus piernas y de nuevo sé, veo, huelo, oigo, paladeo y se me nublan los sentidos si me tocas las entrañas. Por si aún te lo preguntas te siento con los cinco, tan cerca de mí y nunca suficiente; así que desnudémonos el alma que quiero besarte las heridas.

De noche salen los demonios a emborracharse y hoy no son los únicos con fiesta. Me reconvierto en creyente de tu religión y canto el credo de tus frases favoritas, espérame en la esquina de ese bar de carretera y que las luces de neón nos acompañen de vuelta a casa.

Cuando callan las palabras y los ojos se te ahogan con las lágrimas, mira niña; sonríe que reírse es lo más serio. Yo te espero en la esquina de nuestro bar de carretera para romper contigo a carcajadas la berrera del sonido y atacar las sombras con luces de neón.

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