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LA INJUSTICIA EN LO CORRECTO

Me preguntaste por qué quería que te quedases, te dije que no lo sabía y te mentí. Aunque reconozco que incluso ahora, con conocimiento de causa y mismo si tuviese la oportunidad, tu seguirías en la ignorancia de saber que volvería a escribir cada línea de tu espalda.

Supongo que pensé (y pienso) que no lo entenderías, que te querías ir y que yo no podía hacer nada para evitarlo. Creo que nunca he sido demasiado valiente y que me daba miedo que vieses lo mucho que te necesitaba. Ahora se ha hecho tarde para decirte que las pesadillas se iban si tú te quedabas y que me muerdo los labios porque me asusta hablar de más, que me da miedo la oscuridad, las alturas y que tú dejes de mirarme.



A veces me planteo si lo justo y lo correcto son lo mismo y me frustra no ser capaz de contestar a mis propias preguntas porque creo que sí; que lo son, que hacer lo justo es lo correcto, pero las personas somos demasiado complicadas como para que todo sea tan sencillo.

Debería haberte dicho la verdad; eso habría sido lo correcto y lo más probable es que todo hubiese sido diferente, por lo menos ambos podríamos haber actuado con el conocimiento de que estábamos jugando con permanente y que siempre dejan marca. Yo lo sabía; sí, has leído bien, lo sabía y aun así me arriesgué porque merecía la pena. Tú merecías la pena. Y no; no fui justa contigo, pero tú tampoco lo fuiste conmigo. Entonces ¿Dónde queda la justicia?

No intento justificarme, pensé que lo sabías, era obvio para todos menos para ti. Y sí, creo que la verdad siempre es lo correcto, pero no era justo. No al menos para mí. Podría haberme desnudado ante ti y debería haberlo hecho; pero, después de llevar años esperando, lo poco que dije fue como darte todo lo que tenía: Todo mi valor, mis miedos, mi vida. 

A veces lo que es correcto para unos no lo es para otros. Lo sé, no debería haberme callado; pero al fin y al cabo solo viste lo que querías ver. Puede que yo hubiese tenido razón al pensar que iba a acabar con más cicatrices que de punto de partida; pero, aun así, no me arrepiento de nada.

Prefiero tener cicatriz por valiente que no haber chocado nunca con tus labios porque eso es lo más justo que he hecho en mi vida.



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